Cross Country | 30/09/2026
La enésima condena de Loeb. El piloto de Dacia llegaba a Marruecos como líder del Mundial y con opciones de asegurarse el título, hasta que un fallo eléctrico en la primera etapa sepultó sus opciones.
La enésima condena de Loeb
El piloto de Dacia llegaba a Marruecos como líder del Mundial y con opciones de asegurarse el título, hasta que un fallo eléctrico en la primera etapa sepultó sus opciones.
Hace mucho tiempo que Sebastien Loeb aprendió a no dar las cosas por sentado. Hace justo un año, el francés celebraba la victoria en el Rally de Marruecos y tras ese ensayo general, todos le veían conquistando un Touareg en el que ni si quiera pensaba el piloto de Dacia: “Pueden pasar muchas cosas”.
Y le pasaron entonces,como también le ha vuelto a ocurrir en una cita a la que llegaba como líder de la general. Con un porvenir con interrogantes y la última cita del curso en el aire (en Abu Dhabi) el objetivo del nonacampeón era “sumar tantos puntos como sea posible” a lo largo de cinco días de competición.
Pero nada más comenzar la suerte le dio la espalda y prácticamente le borra de una pelea por el título que ahora parece en manos de Al Attiyah. Aunque no tira la toalla: “Vamos a luchar hasta el final”.
En el kilómetro 201 de la especial se detuvo el Sandrider de Loeb, que hasta ese momento cumplía con su plan a pesar de ir cediendo algo de tiempo por la condición de ir abriendo pista: “Hubo algún fallo eléctrico. El coche se paró en las dunas tras recorrer 200 kilómetros de la etapa.
No había mucho que pudiéramos hacer. La batería de 48 voltios estaba a cero, así que intentamos usar la batería de 12 voltios para suministrar algo de electricidad a la otra y poder volver a arrancar el coche, pero no duró mucho.
Intentamos salir de las dunas. Al final, (la batería) se quedó a cero así que no tenía dirección asistida, ni refrigeración del motor; nada. Solo pudimos recorrer algunos tramos fáciles para volver a una carretera normal y eso es lo que hicimos. Al final se paró por completo en la carretera y así están las cosas”.
La resignación acompañaba a las palabras de un piloto que, el día antes de comenzar, sabía que “no iba a ser fácil”. Pero lo cierto es que Loeb esperaba batalla contra sus rivales y no contra su propio coche.
Antes de que la mala suete se volviese a cruzar en su camino, el francés tennía como objetivo “terminar el rally manteniendo el liderato del campeonato”.
Pero ahora no le queda más que seguir por el equipo y por orgullo, en una cita donde ya no aspira a la victoria (su problema le acarreó 15 horas de penalización) y casi tampoco a un Mundial que se había convertido en su sueño.
“Ganar el título es el objetivo que hay ahora y daré lo mejor de mí para conseguirlo. Sin duda me encantaría conseguir otro título, ya que hace mucho tiempo que ganamos el último”, decía emocionado el francés, justo antes de sufrir un deselance demasiado cruel que llega demasiado pronto.