Tendencia | 29/08/2026
Prueban asfalto gris claro para bajar la temperatura de las ciudades. Puede reducir varios grados, aunque los especialistas advierten que no funciona igual en todos los lugares.
Prueban asfalto gris claro para bajar la temperatura de las ciudades
Puede reducir varios grados, aunque los especialistas advierten que no funciona igual en todos los lugares.
El asfalto negro es una de las superficies que más calor absorbe en las ciudades.
Por eso, en Los Ángeles, Estados Unidos, probaron una alternativa que a simple vista parece sencilla: cubrir las calles con un revestimiento gris claro capaz de reflejar una mayor cantidad de radiación solar y reducir la temperatura del pavimento.
La iniciativa busca combatir uno de los problemas característicos de las grandes ciudades: el denominado efecto isla de calor urbano, fenómeno por el cual las zonas urbanizadas pueden alcanzar temperaturas superiores a las de las áreas rurales o naturales que las rodean.
El problema está directamente relacionado con la enorme cantidad de superficie cubierta por materiales como el asfalto y el hormigón.
Según investigaciones citadas por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), los pavimentos convencionales pueden reflejar apenas entre el 5% y el 10% de la radiación solar que reciben y absorber hasta el 95%.
Cómo funciona el asfalto reflectante
La solución utilizada en algunas calles de Los Ángeles se conoce como CoolSeal. Se trata de un revestimiento de color gris claro que modifica una de las principales características del asfalto tradicional: su bajo albedo, es decir, su reducida capacidad para reflejar la radiación solar.
En lugar de absorber buena parte de la energía proveniente del Sol y transformarla en calor, la superficie tratada devuelve una mayor proporción de esa radiación.
Los primeros resultados obtenidos en Los Ángeles mostraron una diferencia considerable. Mientras el asfalto convencional podía alcanzar temperaturas de aproximadamente 42 o 43 grados, las superficies tratadas con CoolSeal registraron valores cercanos a los 36 grados.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) también recopiló resultados de distintos proyectos con pavimentos reflectantes que mostraron reducciones de temperatura.
El MIT también estudió el impacto
La idea no se limita a enfriar el pavimento. De acuerdo con un estudio del MIT, una mayor utilización de superficies reflectantes podría tener un impacto sobre la temperatura máxima durante el verano.
Las estimaciones indican que, en determinadas condiciones, este tipo de pavimentos podría reducir las temperaturas máximas estivales hasta 1,7 grados en Boston y 2,1 grados en Phoenix.
El trabajo también plantea una posible reducción de las emisiones: alrededor del 3% en Boston y del 6% en Phoenix, como consecuencia de una menor demanda energética asociada al calor.
Pero existe un problema: hacer que una calle refleje más radiación solar no significa necesariamente que todo el entorno vaya a estar más fresco.
El efecto puede ser contraproducente en algunas calles
Una investigación sobre el impacto de los pavimentos reflectantes en el estrés térmico de los peatones encontró que las superficies tratadas con CoolSeal analizadas en Los Ángeles estaban entre 4 y 6 grados más frías que el asfalto negro convencional.
Sin embargo, también aumentaban la cantidad de radiación solar de onda corta que recibían las personas y otros elementos del entorno. Como consecuencia, la temperatura radiante media podía ser aproximadamente 4 grados más elevada al mediodía.
La explicación es sencilla: la energía que deja de absorber el asfalto no desaparece. Una parte puede reflejarse hacia las veredas, los edificios o directamente hacia las personas que circulan por la zona.
Por eso, los investigadores plantean que no cualquier calle es adecuada para este tipo de tratamiento.
Dónde tendría más sentido utilizarlo
En calles angostas y rodeadas de edificios altos, donde existe poca exposición directa al Sol, un pavimento altamente reflectante incluso podría generar un efecto no deseado. La radiación podría rebotar hacia las fachadas y aumentar la necesidad de refrigeración de los edificios.
En cambio, la estrategia puede resultar más interesante en grandes avenidas, espacios abiertos y estacionamientos, donde existe una mayor superficie expuesta al Sol y menos posibilidades de que la radiación reflejada quede atrapada entre las fachadas.