Editorial | 09/08/2023
Peseteros: Dícese a la persona que da mucha importancia al dinero y aspira a ganar el máximo a través de su oficio o de su profesión. Salvo algunas agachadas, vienen por su reivindicación con la historia.
Peseteros: Dícese a la persona que da mucha importancia al dinero y aspira a ganar el máximo a través de su oficio o de su profesión. Salvo algunas agachadas, vienen por su reivindicación con la historia.
Los peseteros, también conocidos como chapelgorris, fueron las tropas francas liberales en la primera guerra carlista española.
Al no ser suficientes las fuerzas isabelinas para defenderse de los asaltos carlistas, al iniciarse la guerra, las provincias vecinas al territorio vasco-navarro dominado por los carlistas fueron creando, básicamente entre sus ciudadanos, tropas irregulares para proteger su territorio (ciudad, comarca, valle, etc.).
Estas tropas eran denominadas oficialmente como tropas "francas" que, según dónde, recibían un apéndice que completaba su nombre (ejemplo: Tropa franca de caballería de Ausejo).
Transcurridos los primeros años de la guerra, cuando se fue imponiendo el mando de Baldomero Espartero, estas tropas fueron en gran parte incorporadas a la organización y disciplina del ejército isabelino. Debido a que se les uniformó con un chacó rojo comenzaron a ser llamados chapelgorris (sombreros rojos, del euskera txapel gorri) por los carlistas.
Dichas tropas fueron al principio llamadas despectivamente Peseteros por los carlistas, ya que recibían una paga diaria de una peseta, importe que contrastaba fuertemente con un real diario que recibían las tropas de Zumalacárregui. La paga de peseta diaria no era tampoco uniforme, pues variaba según localidades o provincias.
Casi como la de los Generales y Capitanejos que en la guerra de zapa andaban al salto por un bizcocho. Que variaba según estos fueran del día o de ayer. Ya se sabe para el hambre no hay pan duro.
Soldadesca esta, que estaba siempre pronta para ser ‘la renovación’ o ‘los restauradores’, que tras derrotas recomponían líneas y estaban pronto para hacer debutar nuevas traiciones a sus viejos mandos naturales, a quien habían jurado obediencia, y volver oficialmente como tropas "francas".
Cual carlistas fueron creando, básicamente entre sus ciudadanos, tropas irregulares para proteger su territorio, con el manejo que ello conlleva, de tal manera que podían parlamentar con nuevos y viejos caciques renegados de unas siete tribus nómades, devenidos como los nuevos chapelgorris.
De momento apuntan a que esa liaison, -ˈlēəˌzän-, desarrollar, con el máximo esfuerzo, compromiso para fortalecerse y los proteja de futuras traiciones ‘bilaterales’ a ‘retrofuturo’…
Con el espanto más que el amor, los unía la pasión por el dinero fácil y aspiraban a ganar el máximo a través de su oficio o de su profesión.
Bueno aquí tenemos unas dudas históricas, porque el resultado de la soldadesca es variopinto semejándose a una Armada Brancaleone, con el plus que esta no es ficción son ‘exitosos’ anque ‘respetados’ hombres de negocios y de la ciencia del condado, que salvo algunas agachadas más deudas impagas, bajas por ‘quiebra’, -Paga Dios-, vienen por su reivindicación con la historia…
Ya que solo ellos van a poder revertir el estado de situación, que otrora generaron en su díscola juventud, siguiendo otras líneas de pensamiento, que intentan poner en valor tras el fracaso pretérito. Tanto que, llevan deambulando más de cuatro exitosas décadas sin poder tener morada fija. Definitivamente los nuevos chapelgorris son Cazadores-Recolectores.
Como en todo nuevo estado ocurren accidentes laborales los cuales, al no tener la documentación pertinente, propia de la movilidad social ascendente, estos quedaron pendientes de resolución/cancelación.
Es por ello que, tras un nuevo y exitoso asalto carlista, se le da toma de posesión a uno de los viejos caciques renegados, deudor incobrable, hoy nuevo chapelgorris para tal función. Sin perder la esencia que los une, andar al salto por un bizcocho.
Tal era la desinformación y la anarquía que imperaba, en esos frenéticos días, que confundieron gorras por camisas… Pero estaban seguros que indumentaria era la cuestión que los identificaría… Más allá del ‘chirolaje’ a recibir como paga…
Otros historiadores refieren al pasado ideológico saltimbanqui de uno de los Capitanejos.
Más se infiere que su mensaje, por sobre la titulación terciara/universitaria, estaba dirigido a una rara especie de eunucos o que tenían serios problemas con la lectura y comprensión de textos. Es por ello una de las razones de su ‘sorpresiva vigencia’.
Sumando a nuevos socios con ‘territorialidad comprobada’, quienes aportarían el metálico para su subsistencia y con ello tener ‘asegurada’ la adoración de las huestes por conquistar.
Ya que, en el mientras tanto. La duda es, como a todo ejército de ocupación, si la historia les dará el lugar de héroes o villanos…
O solo mala gente, peor perdedores que tomaron por asalto el poder sin respetar el orden establecido desconociendo la alternancia en el poder, desconociendo o haciendo caso omiso a la voluntad general y renegando de sus textos aprobados en su paso por los claustros universitarios…
La mendacidad es la base de su Gobierno de látigo y chequera. Peseteros y dictatoriales…
El oscuro subsuelo de un país mafioso ¡Desiluciones varias!
Fragmento de Historias Recogidas -Obra Inédita-.